Dr. Martens

Trabaja fuerte conmigo...

viernes, 5 de febrero de 2010

Los dientes del tenedor muerden


Desde hace muy poco aun duermo como un bebé gracias a un nuevo colchón y carajo sigue siendo extremamente encantador. Me ha vuelto a costar unos minutos levantarme de la cama.

Desperté y miré mi pared, la cual está cubierta de citas ajenas y propias que eh ido escribiendo cuando así lo merita. "El arte es la mentira que nos permite entender la verdad" --Picasso. Miré mucho esa...
Comencé los preparativos y entre ellos decidí ingresar -brevemente- a la red, así revisar el correo electrónico y cuanta otra cosa. La encomienda me tomó más tiempo de lo pensado y me sorprendió una hora luego que procuró ajoro. Salí de casa con prisa, lo cual detesto, pero venga, camino rápido, así que no llegué tarde al trabajo, al contrario, llegué unos cinco minutos antes. Ya allí 'ponché' y me di a trabajar.

Lo primero que recibo de labor son las planchas, rectángulos cuadrados que se usan para cortar, rebanar y lo que aplique. Hay tres tipos de tablas allí en la cocina, la que se usa para las carnes rojas (roja), la del pollo (blanca) y la de los pescados (color crema). Tomo la roja para y la pongo en el fregadero; tomo la esponja de metal, le echo líquido de lavar y comienzo a hacerlo. Habían unos tenedores previo a esto en el mismo fregadero donde puse la plancha. Sin tomar esto en cuenta les dejé allí, y uno de estos quedó de forma tal que mientras restregaba la plancha uno de sus dientes me llevó piel de la punta de mi dedo corazón. Dolió pero había que trabajar, así que lo revisé por encima, me chupé la sangre que salia del tajo e intenté continuar el fregado, pero era imposible, el dolor se volvió en ardor y era un tanto insoportable.
No llevaba ni cinco minutos trabajando cuando esto pasa. Le comunico al jefe la situación, de paso la novia del jefe estaba allí y se ofreció para asistirme. Buscamos un botiquín, encontramos lo necesario para bregar con la situación y se me hizo un tipo de torniquete que suponía detener la hemorragia y a la vez protegerme del agua para continuar trabajando. No funcionó.

Me quité el torniquete solo para ver que había continuado sangrando y que lo hacía profusamente. Le dije al jefe; este me dijo que el problema era que no había usado solo la cinta pegadiza, que había puesto una gaza antes y que esto no era el mejor procedimiento. Yo le dije que dudaba ese fuera lo más sensato, esto hizo que Chino (el jefe) mandara a llamar a su hermana --y lo hizo con un ímpetu que auguraba una segura solución al problema. Esta llegó pronto, le pusieron al corriente y me pidió le enseñara la cortada; miró el tajo y dijo, "ah, si esto no es una cortada, este se a rebanado la punta del dedo...".
Buscó a ver qué encontraba en el botiquín. Buscó y buscó hasta que mencionó lo que buscaba, pues yo lo tenía en la mano --lo cual era la cinta pegadiza. Sacó un desinfectante del botiquín y me avisó que iba a arder; cerré los ojos, me aplicaron la jodienda y dios que ardía con cojones. Se me aisló la herida con unas benditas y se me despachó. Durante todo el proceso no paraba de pensar lo gracioso que era mantener ese dedo erguido para que se me ayudara, todo un oxymoron sin la intención.
Volví a trabajar.

Durante toda la jornada no cesaban las burlas.

"!Haaaaay el dedo, se te cae, lo pierdes, te desaaaangras!

El jefe y su asistente se mofaban, lo hacían para apretar botones, botones que se suponían provocaran reacciones que no recibieron. Yo solo reía y lavaba platos, no merecía más que eso el sonsaque. Al rato me dan un pequeño plato con pasta en salsa marinera con pollo y me dicen, "eh aquí, para que recuperes la sangre perdida", a ese comentario sí reaccioné, riendo, bastante. Comí y en menos de lo que canta un gallo la jornada terminó, no sin antes me enviaran a buscar hielo, esta vez tres bolsas, senda bobería.

Me quedé en el negocio después que acabé mi jornada. Lo hice para compartir con único verdadero amigo que tengo de compañero en el trabajo. El trabaja la barra, es el 'bartender' y uno muy bueno en lo que hace. Es un astro preparando tragos.
Quería desahogarme, y pensé que hablando con él iba a lograr en cierta leve medida esto. Hablamos y muchos personajes pasaron a pedir lo que su deseo le dictaba. Cerveza, 'Long Islands', tara ra tara ra.
Entre estos personajes pasaron dos que resaltaron de los demás. Uno era un estudiante de ingeniería eléctrica que acababa de fracasar un examen y el otro era un caballero que alegaba ser un maestro de ingeniería (ni idea cual tipo). Ambos eran brillantes, pero era evidente que uno estaba hecho una bola de depresión que intentaba ahogar sus penas y el otro solo quería pasar tiempo en un lugar que solía visitar, tal vez por mera nostalgia.
Conversé un poco con ambos, con el depresivo hablamos de tecnologías futuras que se están preparando hoy por hoy, y con el otro hablé de cómo el alcohol metaboliza más rápido que la azúcar en el organismo. Fueron breves conversaciones pero a notar por los temas unas bastante interesantes y repletas de debate. Después de cierto tiempo ya iba borracho. Juni, mi amigo el 'bartender', me había puesto a beber buena cerveza por unas varias horas y ya era tarde, así que me despedí y pensé caminar hasta casa, pero a esa hora, encima de la borrachera, preferí tomar el tren de vuelta. Como quiera tuve que caminar, y con toda la energía del alcohol metabolizado en mi cuerpo caminé como centella.

Llegué a casa un chispo tarde, y quedé bastante rendido una vez me bañé y me fui a la cama.

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