
El roble del bosque vive solo, entre tantos otros;
No cuento los minutos ya, desde que dejé el trabajo, desde que comencé a sufrir de un corazón abultado, que literalmente me reclama ser demasiado grande para mi pecho, no cuento los minutos...
Me da ansiedad pensar en eso, mejor no hacerlo y preocuparse por el momento, levantar la auto-estima, acabar mis escritos, apreciar las pequeñeces --los paseos, mis acciones, en fin, todo.
Prefiero no hablarlo con mi familia... no quiero hacer de mi situación una excusa para recibir la atención que rara la vez recibo. No quisiera dejar a mi padre solo, le pido al gran poder que me permita no hacer eso, así que eh puesto de mi parte para que así sea.
Eh decidido dejar cuanta mala costumbre pasada, me eh dedicado a ser feliz porque estoy y soy, no por cualquier otra cosa; debo admitirme que estos días más que nunca miro a los chiquilines, las parejas y los padres con otros ojos. Me ha comenzado a arropar un cierto tipo de melancolía... una que desconozco pero puedo identificar; es mi biología provocando a mis instintos a hacer, a intentar, aun cuando mi intelecto se esfuerza sin reservas en bloquearle...
Desde que tengo tiempo libre en exceso eh caminado con desdén. Las calles siempre aguardan algo nuevo que contar, y me gusta ser informado en esos asuntos. Desde chico eh vivido aquí, en Santurce, en la ciudad puertorriqueña por excelencia, la jungla de cemento, el laberinto de asfalto, y detesto verlo deteriorarse, detesto verlo ser colmado por gente que no valora estar aquí.
Hay más y más carroñero merodeando el barrio... pero se les mantiene al margen. Hace unos días atrás tuvimos que correr a uno con bates en manos por estar rompiendo cristales a autos frente a la tienda de un pana... casi lo cogemos... pero se nos escapó... mi condición no me permitió correr ni mucho ni muy rápido...
No es nada fuera de lo común, la criminalidad es algo que hay y que ha habido desde antes que yo naciera, pero cuando creces, como adulto, la encaras, la aprendes a detestar desde nuevos flancos, desde uno más defensivo. Y en cierta forma... para eso uno se prepara bien con la educación, los empleos, el maldito dinero --para alejarte artificialmente de todo esto. Pero amo mi barrio... amo ser de aquí, aunque cueste pensar cómo no es un ambiente seguro para, digamos, criar un niño... hasta tener pareja es peligroso hoy por hoy...
Pasa que estos últimos meses han ocurrido crímenes que pasan de ser el cotidiano asalto a mano armada o el intruso en tu auto a los asesinatos por zanganases, como... por ejemplo, hace un mes atrás unos cabrones mataron a una chica porque defendió que no se le colaran en la fila para entrar a un baño.
Hijos que matan a sus padres, tíos que matan a sus sobrinos, y lo que más, pendejos que matan a una persona pq esta defendió de un acoso a su pareja en la calle... es increíble... pero es lo que se ha visto pasar en aumento acá.
Pero yo no como mierda, y si me viese en situación similar dalo por hecho que seré el primero en reaccionar en defensa propia... pero lo regular es que evite esos encontronazos... a veces es lo mejor... a veces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario